Hay días en los que la poesía, sin pedir permiso, decide cambiar de traje. Sigue siendo la misma —la de siempre, la que nace despacio y a solas—, pero de pronto aparece con música, con ritmo, con una voz que no es la tuya y, sin embargo, te reconoce.
No ha sido una conversión forzada ni una traición al poema. Más bien al contrario: una prolongación natural. Como si algunos versos llevaran tiempo pidiendo aire, compás, un estribillo donde quedarse a vivir un poco más. Y así, casi sin darme cuenta, he ido escuchando mis propias palabras regresar transformadas, con música, con otra respiración.
Por eso hoy quiero dejar constancia aquí, en No Eternidad, de un pequeño paso que para mí tiene algo de emocionante y de juego serio a la vez: he creado un perfil en Suno, una plataforma donde ya pueden escucharse canciones construidas a partir de letras de mis poemas.
No es un escaparate ni un cambio de rumbo. Es, sencillamente, otra forma de mirar —y de escuchar— lo que ya estaba escrito. Un espacio donde la poesía se prueba otros zapatos y camina por otros suelos, sin perder su acento ni su origen.
Quien quiera asomarse, puede hacerlo aquí: https://suno.com/@legalanis
Allí están las canciones, cada una con su carácter, algunas más íntimas, otras más abiertas, pero todas nacidas del mismo lugar: el poema como punto de partida y como casa.
Comparto esto sin grandes alardes, con la misma mezcla de pudor y curiosidad con la que se enseña algo propio que aún está creciendo. Porque, al final, de eso va todo: de seguir explorando, de no cerrar del todo las puertas, de permitir que la palabra —cuando quiere— también cante.
Gracias a quienes leen, escuchan y acompañan. Seguimos.
