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18 septiembre 2022

HABLEMOS


Detengámonos,
no veo el camino, mujer,
tal vez se haya terminado.

Detengámonos,
sobre estas piedras, pensemos,
aceptemos este trago:
ya cesaron las lluvias,
su empeño borró a nuestros pies
la senda que abríamos inertes
y al reemprenderla, sin fuerzas
se ahogaron en el lodo nuestros pasos.

Tanto prendimos la luz de la rutina
para cruzar la vida
entre falibles sombras…

Sin horizonte, poco avanzamos…
¡Qué indiferentes nos dimos
al otoño sayón del calendario!

Detengámonos, hablemos,
aliviemos de lastre nuestras almas:
tanto arrastrar errores
que debieron
barrer nuestros abrazos;
tanto ayunar calor, sonrisas, besos;
tanto omitir las palabras certeras
ante el temor a sus heridas…

De amar, mujer, nos olvidamos.

Hablemos ahora,
es el momento
que siempre postergamos,
purifiquemos la culpa,
la soberbia, liberemos
tanto perdón callado.

Hablemos del presente sin camino,
que cese la costumbre
en nuestro vuelo,
tomemos de esta noche los astros,
solo aquellos que nos unen
y juntos, mujer, amanezcamos,
que nos queda tiempo,
tracemos nuevas sendas
cogidos de la mano.

Mira el dolor de esas grietas
que secas abrieron nuestras huellas
de egoísmo sobre el barro.

Mira esas ovas que brotan
de la arcilla sanando cicatrices:
somos nosotros ese charco
y ese verde, mujer,
es el amor que desdeñamos.

Levantémonos ahora,
hablemos y amémonos
mientras andamos,
porque este es nuestro camino,
aquel que juntos comenzamos.

Accésit 
XX Certamen Literario Villa de Marchena
“Memorial Rosario Martín”
(2020)

CALLEJERO



Tras el cristal en prisma de la forja
vigilan las esquinas
amarillentas luces viejas.

La noche vaga despierta todavía
como la voz del pensamiento
escondida tras tus párpados.

Insomne, al fin doblegas tu pereza,
calzas tus pasos de franela
y con un té en el microondas
renovado humedeces el silencio.

Cegados los balcones,
callado el cemento,
triste la cal y a la soledad le abres,
con música de Zimmer,
la absorbente ventana del portátil.

De las calles que cómplices se ofrecen
desdeñas los quioscos que buscan
implicarte en tertulias e ideales,
también al charlatán que pide
te embadurnes en el barro de los foros:
pequeños incendios que provoca el poder
por un sillón que se le sube a la cabeza
clausurada la fiesta de las urnas.

Desdeñas por igual los aledaños
del negocio, de las cifras
que tornaron en mafia
aquel alevín juego del balón
que mantiene desde entonces
y en tu móvil un grupo de wassap
con tres o cuatro amigos.

Luego pasas la rueda del ratón por otras vías:
avenidas, bulevares de neón
con mil escaparates preescritos para ti,
para otros de tu especie por la mercadotecnia;
por todo el globo anda, especula
y todo lo que vende
te quiere hacer creer que necesitas
arrojándolo a tu cara como un beso
con la fuerza de un disparo:
plagios Levis made in China,
Viagra por un mail no deseado,
una silla de bebé sin sello de la UE,
el porno a domicilio, la mentira,
el culto al cuerpo,
el cuerno de un rinoceronte
o extinta la vergüenza
aún sin declarar especie protegida.

Eso sí, te gusta detenerte en las esquinas
donde de una fuente y gratis
mane lenta y bien tirada la poesía,
donde un texto de verdad se te ofrezca
con acento lírico, cadente y gusto meditado.

Y es ahí donde te sientas, aún sin banco
y escuchando como baja tu garganta
espumosa la tibia voz del verso,
te dejas conquistar, sensual acariciar
y algunas veces, si te excitas hasta escribes.

Entonces, sin pensarlo, un flash
y vuelve tu mirada entre brumas hacia ti,
hacia adentro,
y la sacas de esas calles
y ante tu ventana Acer
ahora espera un plano en blanco.

Y comienzas a buscarte y a encontrarte
en rostros y recuerdos,
tiempo ido que regresa y te explica
por qué tú no eres como otros,
y palabra por palabra,
relegas el habla al teclado, a la voz
que te dicta, te conoce, te construye
y te derrama solo, vagabundo,
todavía de noche y sembrando de verdad
los parterres olvidados
por las plazas de tu propio callejero.

2º Premio 
XIX Memorial Rosario Martín Villa de Marchena
(2021)

El anciano de la Rambla

Se sienta sobre su andador
bajo las palmeras, desdeña
esos bancos de lava tallada,
ásperos por la intemperie
que dicen es más sana
respirada junto al mar,
un mar gris, como su ropa,
que se ve, que puede olerse,
oírse deshacerse en espumas
abajo, al final de la rambla.

Son su piel y su pelo viejos,
su tez oscura, su gesto
paradójicamente alegre,
llano, sincero, o triste cuando
a veces pierde su mirada
entre esas palomas urbanas
que pasean indiferentes
su tosco plumaje de ciudad,
confiadas, como turistas;
mientras ellas picotean
del suelo las migas de la vida,
él desgrana de la suya largos
los minutos cada mañana.

Posa del revés en sus rodillas
un raído sombrero de tela
sobre el que cae lentamente,
casi imperceptible la nube
que exprimen los alisios
contra el pinar de la cumbre;
también la caridad, pobre
el metal que apenas remienda
en su destartalado cuerpo
los descosidos del abandono.

Las palomas, el viento, la gente
pasamos de largo. Él sonríe
a pesar de la indiferencia,
del forro vacío en su sombrero...

Y mientras sus labios musitan
con tenues hilos de voz
el mantra de la necesidad,
te preguntas por qué tu miedo,
la fingida ceguera, por qué lava
tu conciencia la desconfianza...

Pero sabes la respuesta,
sabes qué puerta debes abrir,
guardas cerca su llave y temes
usarla, temes las secuelas
de esa elección sin retorno,
y te falta el valor que exigen
la fe y el amor, ese abandono,
ese olvido de ti en el que mora
la libertad que tanto ansías.

En silencio te alejas, ocultas
el ser humano que pretendes,
el que alimentan las palabras
que escudriñan tus anhelos,
el bálsamo para tus dudas,
y que despierta en tu interior
cada vez que te hieren los filos
de la caridad, de la compasión...

Al cabo, cuando tu memoria
vuelva por la rambla al mar,
a la sombra de esas palmeras
siempre estará el anciano,
sonriendo sobre su andador,
seguirán el viento y las palomas
paseando indiferentes como
turistas, y los bancos de magma
ásperos, como tu corazón,
endurecidos, y con tu llave,
tal vez ya oxidada, aún
guardada en tu conciencia.

1º Premio
XXII Memorial Rosario Martín de Marchena (2022)